Hoy es tradición. Ayer, personaje convertido en leyenda. Un monje, un sabio que, empujado por su vocación de ermitaño, abandona su vida monástica en los montes Apeninos para dedicarse a la contemplación del cielo y al conocimiento universal.

A finales de cada año, Barbanera comunica sus previsiones del tiempo a su amigo y discípulo Silvano, a quien le asigna la tarea de difundirlas. El astrónomo-filósofo mide el cielo, observa y lee las estrellas, y deduce el devenir del año consiguiendo información práctica y útil. De esta forma, cada año, puntualmente, elabora su calendario.
Así es como nace el Barbanera.

De la fama a la tradición la distancia es corta. En Foligno, Umbría, la tradición del Barbanera pronto se une a la aparición de la tipografía: ya en 1472 en esta población se imprimió la primera edición de La Divina Comedia de Dante Alighieri, de Giovanni Numeister de Maguncia, alumno de Gutenberg junto a Emiliano Orfini, natural de Foligno.